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Así,
la construcción de órganos solamente es una rama dentro
de la fabricación de instrumentos, pero que como ninguna
otra se halla en el punto de intersección entre el arte,
la artesanía y la técnica, entre la tradición y el progreso,
entre la historia y el presente, entre la intuición creadora
y la construcción magistralmente sofisticada, entre las
experiencias y los nuevos conocimientos.
A través de todas las épocas, la construcción
de órganos se ha movido siempre en su entorno, que se
ha caracterizado respectivamente por un razonamiento predominante
en los aspectos musicales, culturales y religiosos, pero
también geográfico-económicos. Estas influencias determinaron
en gran medida tanto el establecimiento de la construcción
de órganos de Rhön, como las raíces tradicionales de la
familia Hey organeros.
El mayor desafío para el constructor
de órganos consiste en juntar el espacio arquitectónico
y el órgano en una simbiosis sonante en armonía. El Concilio
Vaticano II
puso
de manifiesto que el órgano estaba en condiciones "de
incrementar prodigiosamente el esplendor de las ceremonias
eclesiásticas y de elevar con fuerza los corazones a Dios
y al Cielo."
La plenitud sensorial del sonido del
órgano fascina a los hombres una y otra vez de nuevo -
también en nuestros tiempos. El órgano no alcanza únicamente
al oído, sino que abarca con su resonancia a todo el ser
humano. Es capaz de producir una variedad inmensa de tonos
y al mismo tiempo dispone de una fuerza que llena el espacio
arquitectónico, algo que no ha conseguido ningún otro
instrumento. No es de extrañar, por tanto, que el órgano
fuera nombrado como "el rey de los instrumentos".
HEY ORGANEROS
Herbert Hey
Master Organ Builder and Restorer
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